Tumores Faciales
y Cavidad Oral
Tratamiento quirúrgico para tumores faciales
Oncología de cabeza y cuello
Cirugía reconstructiva de cabeza y cuello
Tumores de glándulas salivales con abordajes mínimamente invasivos



Paciente intervenido de tumor mixto en el maseter. Foto derecha, después de 1 año de la intervención.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se notan los tumores de parótida o de glándula submaxilar?
La mayoría son asintomáticos y se caracterizan por un crecimiento indoloro a nivel de la glándula parótida (por delante de la oreja) o bien a nivel de la glándula submaxilar (por debajo de la mandíbula).
En el caso de la glándula submaxilar, todo dolor de más de un mes de evolución en su localización obliga a descartar un tumor en la glándula.
¿Son malos los tumores de parótida?
No, la mayoría de los tumores de parótida son benignos. Ahora bien, sí existen tumores que son malignos y tumores benignos que pueden malignizar. Por esta razón, ante un tumor de parótida solicitamos una prueba de imagen y la punción del tumor con aguja fina para poder determinar qué tipo de tumor es y su extensión.
¿Qué riesgos tiene operar un tumor de glándula parótida?
A diferencia de otros tumores, los tumores de la glándula parótida giran alrededor de dos factores: qué tipo son y su proximidad con el nervio facial, el nervio responsable de mover los músculos de la mímica facial.
Por esta razón, es de las pocas cirugías que, aunque sean tumores benignos, todos los esfuerzos giran alrededor de proteger el nervio. A pesar de que siempre manejamos el nervio con sumo cuidado, es muy frecuente que tras la cirugía algunas de las ramas estén “de vacaciones”, es decir, que no funcionen igual que antes, a pesar de que es un efecto reversible por la inevitable tracción de las ramas durante la cirugía.
Cuando esto sucede, lo más habitual es que recupere en unos meses con rehabilitación precoz.
Si me tengo que operar de un tumor de parótida, ¿Me quedará una cicatriz muy visible?
No, en Instituto Maxilofacial Megías haremos un abordaje que sea lo más estético posible, con el fin de que la incisión quede lo más camuflada posible.
Asimismo, nuestra experiencia tanto en técnicas reconstructivas como estéticas nos permite ofrecer un amplio abanico de tratamientos para que la zona quede lo más simétrica posible tras la intervención.
En caso de que se lesione el nervio, ¿Me quedará la cara paralizada?
Como hemos explicado, la cirugía de la glándula parótida gira alrededor del nervio facial. Nuestra experiencia en cirugía oncológica nos permite ofrecer tanto la extirpación de los tumores como llevar a cabo las técnicas reconstructivas necesarias para restaurar la función del nervio.
Eso lo conseguimos mediante técnicas de camuflaje (lifting, bandas, aplicación de toxina botulínica) o bien con técnicas de reconstrucción (injertos nerviosos o técnicas de reanimación facial).
Nuestra experiencia en estas técnicas nos permite cubrir con garantías todo el espectro de la cirugía de la glándula parótida: desde quitar el tumor hasta reconstruir el nervio.
¿Cuál es el tratamiento de los cánceres y tumores de cavidad oral y de la cara?
En general, el tratamiento inicial de estos tumores es la cirugía, que se indicará cuando el tumor se pueda quitar con márgenes de seguridad (primer objetivo de la cirugía) y, en segundo lugar, cuando el paciente esté en condiciones de poder ser intervenido.
Un segundo objetivo, igual de importante que el primero, será la restauración de la zona extirpada, reconstruyendo el defecto de una forma que sea lo más parecida posible o que garantice la función que tenía previamente. Solo los tumores más pequeños permiten obviar la reconstrucción, dado que a mayor tamaño del tumor, mayor será el defecto y, por tanto, mayor grado de repercusión tendrá en la función o en la estética.
Actualmente, contamos con un amplio abanico de técnicas reconstructivas que nos permiten restaurar distintos tipos de defectos y que dejan atrás las épocas en las que se cosía directamente los márgenes de la herida, comprometiendo tanto la función como la apariencia. Por esta razón, se indica esta última opción solamente en los tumores más pequeños o en aquellos en los que se pueda garantizar cerrar el defecto de forma directa.
¿Si el paciente precisa una reconstrucción, qué tipo de reconstrucciones podemos ofrecer?
Las técnicas reconstructivas consisten en aportar tejido que proviene de una zona no operada para recubrir, obliterar o restaurar la función de un defecto o secuela. Por tanto, son técnicas que podemos dividir en función del tipo de tejido que aportan (piel, músculo, hueso o nervio) y en función de si el tejido utilizado para la reconstrucción dispone de irrigación sanguínea propia (denominados colgajos) o bien necesita los propios vasos del lecho del defecto para poder prender (denominados injertos).
Cuando hablamos de colgajos, se distinguen en función del tejido que aportan (piel, hueso, músculo o nervio) y de la distancia de la que estén de la zona del defecto (colgajos locales, regionales o libres). Los colgajos locales suelen ser colgajos que provienen de la zona inmediatamente vecina al defecto y que se nutren de vasos que irrigan la periferia del mismo. Son muy empleados en defectos cutáneos faciales e intraorales en tumores pequeños porque permiten reconstruir el defecto con un tejido igual al que se reconstruye.
Los colgajos regionales son colgajos que están más distantes al defecto y que en el caso de defectos orales o faciales suelen provenir de la zona del pecho, el cuello o la región temporal. Estos colgajos mantienen un “puente” de tejido donde discurren los vasos que nutren con su irrigación sanguínea la parte que se usa para reconstruir el defecto, presentando características parecidas a las del defecto, pero no siendo exactamente iguales, puesto que el tejido proviene de otra zona más lejana. Como ventaja sobre los colgajos locales, destaca que la irrigación sanguínea que les nutre permite aportar mayor cantidad de tejido y, por tanto, reconstruir defectos más grandes.
Finalmente, los colgajos libres son tejidos muy lejanos al defecto que no están unidos por ningún puente de piel o músculo y que se transfieren con los vasos que los nutren, precisando un nuevo “empalme” de estos vasos con los vasos próximos al defecto. Es el mismo concepto que los trasplantes de órganos, pero sin precisar de donantes ni de quimioterapia, por lo que se conocen comúnmente como autotrasplantes o trasplantes autólogos. Los colgajos libres son las transferencias más ricas de tejido que se pueden emplear gracias a que pueden aportar distintos tipos de tejidos (piel, músculo, hueso, nervio) en grandes volúmenes o bien con múltiples componentes simultáneamente (piel con músculo, músculo con nervio, hueso con piel y músculo, etc.). Esta técnica es más laboriosa respecto a los colgajos locales y regionales porque precisa de una adecuada planificación, ejecución y seguimiento postquirúrgico, pero a la vez es la más rica en cantidad y variedad de tejido a trasplantar
En Instituto Maxilofacial Megías estamos altamente especializados en cirugía reconstructiva de cabeza y cuello, y por esta razón podemos ofrecer las técnicas reconstructivas más simples (injertos) a las más complejas (colgajos locales, regionales o libres) con el fin de reconstruir y restaurar defectos de cabeza y cuello, donde nuestra principal preocupación es la seguridad del paciente y nuestro principal objetivo la garantía de resultado. Por esta razón, la seguridad y el compromiso formarán parte de cualquiera de nuestros tratamientos ofrecidos con el fin de tratar lo mejor posible a nuestros pacientes.
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